Cambio climático: una amenaza, también para el trabajador

Ya pocos nos creían cuando decíamos que “esto del cambio climático no era sólo cosa de unos pocos locos que quieren cambiar el mundo”, sino que se trata de una problemática que afecta de manera transversal a todos los sectores, a todas las áreas, a todos los rubros, a todas las personas. Y si ya advertíamos cómo, luego de años de concebir lo contrario, que las energías renovables comienzan a imponerse, no sólo en términos de impacto positivo sobre el ambiente, sino también sobre el bolsillo por sobre los combustibles fósiles: hoy se hace evidente que el cambio climático tiene incidencia en todo: incluso en los espacios de trabajo. 10% es la cifra de pérdida de jornada de trabajo que se estima puedan sufrir las economías emergentes producto del deterioro de las condiciones térmicas en el lugar de trabajo, consecuencia, claro, del cambio climático. Es decir, aumento de temperatura, profundización del fenómeno, incidencia en el ámbito laboral, menor productividad, en fin: impacto negativo en el mundo del trabajo.

“Cambio climático y trabajo: impactos del calor en el lugar de trabajo” es el reporte que se dio a conocer ayer y que ilustra cómo el principal problema del siglo XXI incide, directa e indirectamente, también en el ámbito del trabajo afectando su productividad y las condiciones de los empleados. Presentado en la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en Ginebra, Suiza, y realizado junto con Climate Vulnerable Forum, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), la Organización Internacional para las Migraciones (IOM), la Organización Internacional de Empleadores (IOE), la UNI Global Union, la Confederación Sindical Internacional (ITUC)la Alianza ACT, con el apoyo de la Organización Mundial de la Salud; el informe evidencia que, producto del calentamiento de la temperatura de la superficie de la Tierra, el calor excesivo en el lugar de trabajo implica un peligro para la salud de los trabajadores y un impacto en la productividad.

María Luisa Silva, directora general de PNUD Ginebra, explicó los motivos de la realización de esta investigación: “Nos embarcamos en la realización de este informe para dar reconocimiento a esta específica y grave preocupación, y para comenzar la conversación sobre cómo responder y tratar a ella. Los desafíos que implica deben ser atendidos por gobiernos, empleadores, empleados y otras organizaciones internacionales relevantes, si realmente se quieren alcanzar los Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS) para 2030″.

¿El motivo? A mayor exposición al calor, mayor agotamiento físico, mayores golpes de calor y, en casos extremos, puede significar la muerte del trabajador. Es decir, a mayor exposición al calor, disminuye la productividad, pues la necesidad de tomarse descansos son mayores (y obvias), y los riesgos a los que se enfrentan los trabajadores en su salud se incrementan, por lo que, hay más enfermos, más ausencias, menor productividad. Así lo describe el reporte: “Cuando hace mucho calor, la gente trabaja menos productivamente en las afueras, en las fábricas, en la oficina o en movimiento, debido a la disminución de la capacidad para el esfuerzo físico y para la realización de actividades mentales”.

Esta situación se evidencia principalmente en países en vías de desarrollo con economías regionales basadas en el campo, como India, Indonesia y Nigeria, donde sus trabajadores se exponen a extensas jornadas de trabajo bajo  temperaturas cada vez más elevadas, producto del calentamiento global. Según el informe, son más de mil millones de empleados, empleadores y comunidades en países vulnerables los que ya se encuentran afectados por tal exposición. Situación que parece no estar siendo considerada por las políticas nacionales e internacionales de trabajo y/o clima. El reporte identificó que sólo en un país la reducción de horas de trabajo, producto de los efectos del cambio climático, ha llegado ya a un 4% en la década de los ´90.

Los principales afectados por esta situación son los países menos desarrollados, los pequeños Estados Insulares y las economías emergentes; si bien el informe destaca mayor exposición en el sur de Estados Unidos, América Central y el Caribe, el norte de América del Sur, el Norte y Oeste de África, el Sur y Sudeste de Asia. Allí, la concentración de mano de obra al aire libre es mayor y las condiciones de eficiencia en los ámbitos de trabajo industrial son menores.

Luego del celebrado inicio de la formal firma del Acuerdo de París la semana pasada, este nuevo informe ilustra la urgencia que el cambio climático exige en las políticas internacionales y nacionales, y que se trata de una evidente problemática que afecta de manera transversal todos los ámbitos de la vida del ser humano. “El informe añade otro nivel de vulnerabilidad a los países en desarrollo que ya sufren los efectos adversos del cambio climático”, señaló Cecelia Rebong, representante de Filipinas ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), y agregó contundente: “La necesidad de limitar el calentamiento global es urgente y crítica”. Incluso con “los esfuerzos por lograr que el aumento de la temperatura de la superficie del planeta llegue a 1.5°C“, según esboza el Acuerdo de París, hay regiones que se verán afectadas con casi un mes entero de calor extremo cada año para 2030.

A días de conmemorar un nuevo Día Internacional del Trabajador, Philip Jennings, secretario general de la Unión Global UNI, se mostró contundente sobre la importancia del cambio climático en el mundo del trabajo: “Honramos tributo a aquellos trabajadores que, alrededor del mundo, perdieron su vida en el trabajo. Muchas veces son los más pobres quienes pagan el último precio de esta situación. Los trabajadores que son expuestos a altas temperaturas necesitan tener acceso a ambientes climatizados, agua, ropa de protección y tiempo necesario para descansar. Especialmente para las personas que realizan un trabajo físico, por ejemplo en las afueras en los campos, las minas y las fábricas. Imaginen trabajar en una fábrica de zapatos en Vietnam o en una fábrica de ropa en Bangladesh cuando hay 35°C. Los gobiernos y los empleadores deben considerar este problemas del cambio climático en serio y desarrollar políticas eficientes y medidas prácticas de respuesta para proteger a los trabajadores. Sabemos cuáles son los desafíos y sabemos lo que se necesita hacer para enfrentarlos”.

Fuente: http://www.sustentator.com

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